7.9.11

KaDeWe: Una experiencia única de compra en el paraíso del shopping center

La primera vez que escuché la palabra “KaDeWe” tenía apenas un mes viviendo en Berlín. Había iniciado mis clases de alemán en el Instituto Berlitz y mi oído captaba todos los días acentos procedentes de diferentes partes del mundo. No era de extrañar para una latinoamericana recién instalada en la ciudad, relacionar este peculiar y extraño nombre, con uno de los lugares más alegres y calurosos del planeta: El Caribe.
Dicen que la ignorancia es atrevida pero me darán la razón si a la letra “D” le dan una suave entonación de “R” (porque no está en español) y, además, la leen en voz alta: “Carebe”. ¿Se parece?, claro que sí, por eso me tomó un par de días comprobar que el profesor no se refería al único caribeño del salón (un cubano), sino al centro comercial más antiguo de Berlín. Como dice la canción de Daddy Yankee: “Son cosas que pasan en el barrio fino”.
No se lo comenté a nadie por vergüenza, ni siquiera a mi esposo, y organicé una auto-visita guiada (con ayuda de Google) al famoso Kaufhaus des Westens (KaDeWe), que traducido al español significa "Centro Comercial del Oeste". Mi objetivo era averiguar por qué este lugar es tan famoso y llena de orgullo a los berlineses.
Mi recorrido empezó en la avenida Kurfürstendamm Ku'damm (algo así como la 5ta. avenida en Nueva York). Caminaba medio perdida pero con la dirección exacta en mis manos: Calle Tauentzienstraße, en Schöneberg. Finalmente, divisé desde una esquina un imponente edificio con un diseño arquitectónico de las primeras décadas del Siglo XX. “¡Qué bello!”, fue lo primero que vino a mi mente. Saqué rápidamente la poca información que imprimí de Internet y empecé a leer: “60.000 metros cuadrados de superficie, 2.000 trabajadores repartidos en los 8 pisos del edificio”. Nada mal para empezar...

El lujo y la moda conviven con la fantasía y el glamour.

Siempre es bueno un poco de información para no confundir lugares históricos con playas paradisíacas. La historia de KaDeWe empezó en 1905 cuando un comerciante alemán de nombre Adolf Jandorf encargó al arquitecto Johann Emil Schaudt la construcción de uno de los edificios más importantes de Europa. Jandorf nunca imaginó que la inauguración -dos años después- sobrepasaría todas sus expectativas. Los productos que la gran tienda ofrecía al público abarcaban desde lo último de la moda parisina hasta la venta de exóticas frutas tropicales. Los alemanes quedaron fascinados con la nueva oferta comercial.
Pasó el tiempo, y en 1927, Hermann Tietz, dueño de la Compañía Hertie, se convirtió en el nuevo propietario de KaDeWe, y, además, en el responsable de la modernización del shopping center. Pero las ambiciones de continuar expandiendo su empresa se vieron frenadas por el crecimiento del poder político Nazi. (Según las leyes Nazis, los judíos no podían figurar como propietarios de ningún negocio o propiedad privada). Luego llegó la II Guerra Mundial (1939-1945). Los ataques procedentes de los países aliados destruyeron parte importante del edificio. Los dueños se vieron obligados a cerrar las puertas del negocio hasta 1950, año de su re-inauguración. Es a partir de este momento que KaDeWe fue relacionada con el “boom” económico del “West” Berlín. En otras palabras, la prosperidad material de la parte occidental marcaba amplias diferencias frente al estancamiento de las empresas del bloque socialista.

KaDeWe piso por piso.
La sensación que uno tiene cuando ingresa por primera vez al KaDeWe, es estar atrapado en una inmensa burbuja de cristal. La fascinación se abre paso al miedo de tropezar y acabar en un instante con tanta fragilidad y belleza. Pero todo está pensado para recibir a un promedio de 50.000 visitantes/compradores por día. 
Beauty Accesories”, es la sección que da la bienvenida al paraíso de los perfumes y maquillajes de marca como: Givenchy, Lancome, Shiseido, Chanel, Dior, etc. En este piso también está el “Luxury Boulevard”, con las mejores marcas de joyas y relojes, es decir: Louis Vuitton, Dior, Gucci, Channel, Bulgari, Cartier y Montblanc. Como en un restaurante de “Cinco Tenedores”, aquí brilla por su ausencia los precios de las carteras, sombreros, pulseras y todo lo que se puede admirar en los mostradores.

Tras escanear 360° la planta baja, me dirigí a husmear el segundo piso: el “Designer Boulevard for Men”, con prendas exclusivas diseñadas por los top-top de la alta costura (Gucci, Prada, Lacoste, Fendi, John Galliano, Dior, Versace, Marco Polo, Dolce & Gabanna, etc.). Tras un rápido recorrido, fui en busca del tercer piso. El “Women's Fashion”, es un deleite para las mujeres que aman los trapos finos. Aquí están presentes Chanel, Gucci, Prada, Dior, Diane von Fustenberg, Roberto Cavalli, Max Mara, Philip Treacy, etc.

El tour continúa en el cuarto piso, que a diferencia de las plantas inferiores, tiene más variedad: lencería, ropa para niños y productos saludables de todo tipo y tamaño. No me quedé mucho tiempo porque hay más en el quinto piso (productos para el hogar) y el sexto piso (arte, entretenimiento, productos electrónicos, juguetes y souvenirs). 

Quizás la zona que más público reúne diariamente es el “Delicatessen” (séptimo piso), famoso por su amplia y muy variada comida gourmet, con precios variados y altos. Es el segundo mercado más grande del mundo (7.000 metros cuadrados), después de Takashimay, en Tokio. Si te apetece tomar desayuno, aquí hay más de 400 variedades de pan para escoger, 1.800 tipos de queso y más de 1.500 salchichas alemanas.


En otro punto están ubicados los licores (con más de 3.400 tipos vinos), la sección de chocolates y las frutas (la lúcuma y la chirimoya peruana las grandes ausentes. Que alguien le avise al mejor Chef del Perú, Gastón Acurio, para que se dé una vueltita por este piso y se pueda subsanar esta imperdonable carencia).

No podía faltar la zona dedicada a la bebida más popular en Alemania: la tradicional cerveza y un amplio “corner” para diferentes tipos de cafés y cigarrillos.
Antes de despedirme con la lección aprendida pero sin comprar ni un pañuelo en el KaDeWe, visité el “Winter Garden”en el último piso, donde están los restaurantes que ofrecen comida tipo buffet pero con una impactante vista a la ciudad de Berlín.

Por último, les quiero dejar con un tour en video del KaDeWe para que lo tengan presente en su próxima visita a Alemania. Ojalá les guste....Bis Bald! (hasta pronto).

 

Datos de interés.
KaDeWe atiende al público:
De Lunes a Jueves de 10:00 am a 20:00 pm
Viernes de 10:00 am a 21:00 pm
Sábado de 09:30 am a 20:00 pm
http://www.kadewe.de

2.9.11

Eins, zwei, drei...a "zumbear" en DEUTSCH!!!






Pertenezco a ese grupo de personas que no pueden estar un sólo día sin hacer ejercicios. Practico deporte desde que era una niña, aunque mi madre siempre me recuerda que mi relación con el mundo fitness empezó a las pocas semanas de formarme: “Tu primera maratón fue en mi vientre”, dice ella.

Intenté -con algo de éxito- deportes como: natación, volley, aerobics, spinning y pesas, hasta que decidí que lo mío era correr, y lo hice por más de 13 largos años. La ventaja de vivir en una ciudad como Lima es que te permite practicar este tipo de hobbies al aire libre durante los 365 días del año. Ni el frío ni la humedad de la capital limeña son una barrera para programar el despertador a las 4:55 de la madrugada. Qué valiente!!!

Pero cuando te toca cambiar de país y ese país se caracteriza por tener un invierno de 20 grados bajo cero, la rutina cambia y no queda otra que frenar en seco las revoluciones corporales por temor a morir congelada en las pistas. El verano en Alemania, es otra cosa, al menos eso pensé a mediados de marzo cuando la nieve ya no adornaba más las veredas y el termómetro, después de varias lunas, marcaba positivo.

Quise retomar mi rutina de toda la vida pero mis buenos deseos se vieron frustrados por inesperadas lluvias torrenciales y vientos huracanados procedentes del mar del norte. Pretendí ser fuerte y hasta fingí un poco de valentía pero al segundo día de mi osadía, “pesqué” tremendo resfrío que me tumbó una semana en la cama con fiebre y con bronquitis aguda. Este cuerpito sólo conoce de humedades que llegan al 100% pero no de lluvias ni truenos que hacen pensar que el diluvio universal o el fin del mundo están a la vuelta de la esquina. Vergiß es, habe ich gesagt!!!

Laß` uns Zumba tanzen!







Tenía dos alternativas: gimnasio sin aire acondicionado (los alemanes aman tanto a la naturaleza que prefieren achicharrarse sudando la gota gorda, en lugar de colocar aire acondicionado) o zumba. Escogí el segundo porque soy hiper asquienta y, además, el local está ubicado a diez minutos (caminando) de mi casa.

Confieso que tenía un poco de miedo y dudas antes de empezar mi primera clase, especialmente porque mis “pies izquierdos” siempre me han dejado muy mal parada y, además, es un martirio diferenciar “izquierda” / “derecha”, y peor en alemán: “links” / “rechts”. Pero la música latina está impregnada en mi ADN y si te la crees, como yo, no tiene por qué fallar. “Hagámosle caso a la mente positiva, está de moda y es gratis”, me dije a mí misma para armarme de valor.

Mi primera impresión fue ver a muchas chicas y señoras inscritas. Algunas bien rellenitas otras delgadas y muy tonificadas, como uno :-). La profesora alemana, no es tan joven pero sí lo bastante amable como para hablarme despacio e incluso algunas palabras en inglés. Nadie habla ni canta en español, salvo la peruana.

Ahí estaba yo, primera en la fila derrochando carisma, actitud y seguridad, con mi ropa y zapatillas de correr. Las primeras notas de una salsa vino de la voz de Marc Anthony, me emocioné y empecé a cantar para seguir la tonada con mis pies, cuando un baldazo de agua fría me trajo a mi triste realidad: “Eins, zwei, drei, vier...noch einmal” (uno, dos, tres, cuatro...otra vez). No puede ser, me dije, esto no funciona así. ¡No somos Terminator! Cero espontaneidad, cero entusiasmo, cero gritos de emoción. Re-plop!!!

Luego fue el turno de las cumbias, el merengue, un poco de samba (no la hacen ni en cámara lenta) y salsas bien huachafas sacadas de contrabando, irreconocibles hasta para un cubano. Por supuesto, cada paso con su respectiva explicación detallada para que las europeas puedan seguir la clase y no se pierdan en cada cambio de ritmo. “Pobres, si quieren que el cuerpo se mueva solo, pongan a Juan Luis GuerraCelia CruzLatin Brothers o el Grupo 5”, pensaba yo.

La clase dura una hora exacta y promete mucho sudor y algunas técnicas de baile. También entran en acción los brazos, la cintura y las caderas. Las clases de zumba son recomendadas para aquellas personas que quieren quemar calorías, pero no ayudan a tonificar los músculos (a menos que se combine con pesas). De acuerdo a sus detractores, no existe ningún beneficio para el cuerpo, pero sí prometen una alta dosis de energía, relajo y la posibilidad de conocer gente nueva. Si es así, bienvenida sea. Por lo pronto, a zumbear aunque sea en deutsch!!!

Dato adicional: Esta disciplina surgió en la década de los 90's cuando Alberto “Beto” Pérez (Colombia) creó estos movimientos de baile. Tuvo tanta acogida que rápidamente se hizo famosa en Estados Unidos, Latinoamérica y Europa.

                             Clases de Zumba en alemán por Beto Pérez





29.8.11

Renaissance Faces (Gesichter der Renaissance)




Renacimiento italiano en el Bode-Museum (Berlín)




                                                                                       
Una de las grandes ventajas de pertenecer al Comité de Eventos Sociales del International Women's Club de Berlin (BIWC), es conocer de primera mano qué eventos, exhibiciones, muestras de arte, conciertos, etc., se presentan en una ciudad donde la movida cultural es muy rica y variada los 365 días del año. Así, dependiendo de la oferta, cada miembro reserva su participación con tiempo porque los cupos son casi siempre limitados. Yo, como parte integrante del equipo, debo asistir a todos los eventos. Una tarea nada sacrificada y que disfruto cada mes. 

Precisamente, el pasado 27 de agosto estuve en el Bode-Museum de Berlín (originalmente llamado el Kaiser-Friedrich-Museum, en honor del emperador alemán Federico III), para la inauguración de la muestra “Gesichter der Renaissance” (Renaissance Faces). Una increíble exhibición con más de 150 piezas maestras que pertenecen al Renacimiento Italiano y cuyas obras son de propiedad de la Metropolitan Museum of Art de Nueva York y de Gemäldegalerie de Berlín.

Como Vice Coordinadora de Eventos Sociales llegué al lugar 45 minutos antes para tener todo preparado y esperar a las 23 socias inscritas sin ningún problema. Para mi sorpresa y, a pesar de ser el primer día de la inauguración de la muestra, la cantidad de personas (turistas en su mayoría) era bastante alta. Felizmente, la puntualidad es una característica de los alemanes, así que a la hora citada todas las damas internacionales estaban en el lugar acordado listas para que la guía en inglés empiece con las explicaciones de cada obra de arte..

La exhibición reúne diversos retratos, esculturas, dibujos que datan del Siglo XV en Italia, cuyos artistas eran nada menos que Leonardo da Vinci, Botticelli, Bellini, Lippi, etc. Estará sólo hasta el 20 de noviembre de 2011. 

A continuación un video para que se hagan una idea:





Leonardo da Vinci's "Lady with an Ermine" (1489)

Domenico Ghirlandaio, "Portrait of an Old Man and His Grandson," (1490)